El impetuoso mar Cantábrico
que abraza la ciudad de Gijón ha marcado su historia a lo largo
de más de 5000 años.
El Elogio del Horizonte, la monumental obra esculpida por el artista
vasco Eduardo Chillida a base de hormigón y aire, descansa
sobre el Cerro de Santa Catalina con los brazos bien abiertos en dirección
al mar. El Elogio es a la vez símbolo de adiós y muestra
de bienvenida. Es el icono que define a Gijón, con cimientos
sobre el promontorio que sirvió de casa a los primeros pobladores
asentados en esta península local con perfil de ballena dormida.